Inclinad tu oido, y venid a mi;
oid, y vivira vuestra alma;
y hare con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a david.
(Isaias 55:3)
Por que de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigenito, para que todo aquel que en el cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.
(juan 3:16)
Somos una comunidad terapéutica Shalom (masculina), fundada en 1990. En el año 1995, con un modelo de carácter religioso, dedicada a la prevención, rehabilitación y adaptación social de jóvenes y adultos con problemas de drogodependencia, alcoholismo y marginación.
Desde el año 1995, hemos desarrollado un intenso y dedicado trabajo en el tratamiento de personas con problemáticas de alcohol y drogodependientes en una fase residencial, con duración de 9 meses.
El programa en primer lugar considera la metodología, el abordaje especializado de las variables socio-culturales asociadas a esta población, de manera de ofrecer un tratamiento que responda a sus necesidades específicas.
El modelo con el que se trabajan en nuestras comunidades terapéuticas es en una perspectiva bio-psico-social, con un modelo integral que aborda los diferentes ámbitos del individuo a nivel biológico, psicológico, espiritual y social un modelo que ha demostrado ampliamente su eficacia en combatir este tipo de adicciones.
Para desarrollar el tratamiento las Comunidades terapéuticas cuentan con un equipo compuesto por Psicóloga, Psiquiatra, monitores de apoyo, Asistente Social, Técnicos en Rehabilitación, coordinados por un Director Técnico y guía espiritual.
• Presentar y establecer fundamentos cristianos, tanto en el residente como en su núcleo familiar.
• Fortalecer valores y principios cristianos con el fin de apuntalar la dimensión espiritual de nuestros residentes.
• Restaurar la dignidad y la autoestima.
• Fortalecer la voluntad.
• Lograr que nuestros usuarios identifiquen las causas y consecuencias de su propio consumo de sustancias.
• Lograr un cuestionamiento crítico por parte de nuestros residentes en torno a la necesidad de cambio de hábitos adquiridos.
• Habilitar a nuestros residentes en estrategias que les permitan evitar recaídas durante el proceso y posterior egreso del tratamiento.
• Desarrollar un fuerte trabajo con la familia a fin de lograr la completa restauración familiar.
• Adaptación social.
• Entrenar a nuestros residentes en habilidades socio-laborales, con el fin de lograr una exitosa integración a la sociedad. Entregar herramientas del desempeño laboral (Hábitos como: puntualidad, presentación personal, despertar motivación, etc.).
• Motivar al desarrollo personal y al cumplimiento de metas (término de estudios, especializaciones, participación en talleres).
• Lograr que el residente conozca y utilice las redes de protección con que cuenta la institución a fin de evitar recaídas una vez egresado del tratamiento.